Educación e historia.
“Hoy por ti, mañana para mí”: Reforma Universitaria 1918
“La autoridad, en un hogar de estudiantes, no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: enseñando”. Aprender, elegir, escuchar y ser escuchado, tener libertad y tomar decisiones, son conceptos innatos del discurso estudiantil de hoy y de siempre. En 1918 los alumnos de la Universidad Nacional de Córdoba, se armaron de coraje y dispusieron enfrentarse al monstruo conservador que custodiaba las universidades de la época.
Jóvenes cordobeses movilizados por un sentimiento heroico y puro, cansados de ser rechazado e ignorado por las autoridades educativas dieron el puntapié inicial a un vasto movimiento que definitivamente quedaría impregnado no solo en la memoria argentina sino también en la historia de toda Latinoamérica.
“La juventud universitaria de Córdoba cree que ha llegado la hora de plantear este grave problema a la consideración del país y de sus hombres representativos” reafirmaba Deodoro Roca en el “Manifiesto Liminar de La Reforma ”, 21 de junio de 1918. Pero, ¿Cuál es el motivo de lucha y reclamo que movilizó hasta el cansancio al estudiantado argentino?, ¿De dónde nace el sentimiento homérico de querer arriesgar todo sin miedo a las represalias?, ¿Qué tan grande fue el impacto de este movimiento revolucionario Argentino en el resto del mundo?
Al hacer referencia sobre el contexto histórico que envuelve al mundo a partir del 1900, es imposible dejar de nombrar ciertos acontecimientos que marcaron un antes y un después en la historia. La Revolución Bolchevique de Rusia, que finalizó con la peor de las autocracias europeas, los primeros pasos rebeldes de México a partir de 1910, la gran crisis económica herencia de la Primera Guerra Mundial, y sin ir más lejos la revuelta argentina que inicia en 1890 en contra del régimen oligárquico y la república conservadora, las intensas corrientes inmigratorias que alteran la composición social del país, son algunos de los acontecimiento que delimitaron el terreno por el que fueron transitando estos nuevos rebeldes argentinos.
Lenin, Trotzky, Villa, Zapata, son algunas de las mentes brillantes que inculcaron ese espíritu salvaje de lucha e influyeron en lo que sería un levantamiento cultural que se extendería por todo América Latina y el mundo con su edicto de acceso democrático de los pueblos a la educación superior, la democratización popular de las repúblicas oligárquicas y por sobretodo el derecho a la libertad de expresión y pensamiento.
No se dió en Buenos Aires, aunque parezca curioso, sino en Córdoba, “una ciudad atrapada por el espíritu colonial, casi sin industrias, carente de una poderosa clase media”, explica Portantiero, “desde allí Franqueo sus límites, se extendió primero en todo el país, asumió bríos americanos y se instaló durante más de una época en todo el continente”. Existían ansias y necesidades por todas partes, La Plata, Buenos Aires, México, Perú. Solo bastaba un pionero que encendiera la mecha.
Los jóvenes reformistas hicieron realidad sus fantasías de la docencia libre, la posibilidad de cátedras paralelas, concursos público que garantizaran la igualdad de oportunidades, periodicidad de cátedras que mantengan a cada docente actualizado, y la consolidación de la extensión universitaria con el fin de devolver una pequeña parte de los recursos humanos que la sociedad aporta a diario para el afianzamiento de la educación argentina.
Es una lástima ver como en la actualidad, el espíritu de sana rebeldía y lucha constante por defender los derechos que les corresponden a las personas como miembros de la esfera social, se ha perdido casi por completo. ¿Dónde han quedado esas personalidades tan valientes?, ¿Dónde encontramos hoy un Palacios, un Bunge, o un Lugone, que alienten a la juventud a defender lo que les corresponde? En palabras de Roca, “La reforma era un camino que buscando un maestro, se dio con un mundo”
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